Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo —Si me lo permite querrÃa mirar antes todo alrededor mÃo para ver lo que hay.
—Puedes mirar enfrente tuyo, y también a ambos lados, si gustas —replicó la oveja, —pero no podrás mirar todo alrededor tuyo… a no ser que tengas un par de ojos en la nuca.

Y en efecto, como ocurrÃa que Alicia no tenia ninguno por ahÃ, tuvo que contentarse con dar unas vueltas, mirando lo que habÃa en los anaqueles a medida que se acercaba a ellos.
La tienda parecÃa estar repleta de toda clase de curiosidades… pero lo más raro de todo es que cuando intentaba examinar detenidamente lo que habÃa en algún estante para ver de qué se trataba, resultaba que estaba siempre vacÃo a pesar de que los que estaban a su alrededor parecÃan estar atestados y desbordando de objetos.
—¡Las cosas flotan aquà de un modo!… —se quejo al fin, después de haber intentado en vano perseguir durante un minuto a un objeto brillante y grande que parecÃa unas veces una muñeca y otras un costurero, pero que en todo caso tenÃa la virtud de estar siempre en un estante más arriba del que estaba examinando.
—Y esta es desde luego la que peor de todas se porta…, pero, ¡vas a ver! —añadió al ocurrÃrsele súbitamente una idea: