Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas Pero en este punto, con gran sorpresa de Alicia, la voz de la Duquesa se perdió en un susurro, precisamente en medio de su palabra favorita, «moraleja», y el brazo con que tenÃa cogida a Alicia empezó a temblar. Alicia levantó los ojos, y vio que la Reina estaba delante de ellas, con los brazos cruzados y el ceño tempestuoso.
—¡Hermoso dÃa, Majestad! —empezó a decir la Duquesa en voz baja y temblorosa.
—Ahora vamos a dejar las cosas bien claras —rugió la Reina, dando una patada en el suelo mientras hablaba—: ¡O tú o tu cabeza tenéis que desaparecer del mapa! ¡Y en menos que canta un gallo! ¡Elige!
La Duquesa eligió, y desapareció a toda prisa.
—Y ahora volvamos al juego —le dijo la Reina a Alicia.
Alicia estaba demasiado asustada para decir esta boca es mÃa, pero siguió dócilmente a la Reina hacia el campo de croquet.
Los otros invitados habÃan aprovechado la ausencia de la Reina, y se habÃan tumbado a la sombra, pero, en cuanto la vieron, se apresuraron a volver al juego, mientras la Reina se limitaba a señalar que un segundo de retraso les costarÃa la vida.