Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas 
Alicia empezaba a estar harta de seguir tanto rato sentada en la orilla, junto a su hermana, sin hacer nada: una o dos veces se había asomado al libro que su hermana estaba leyendo, pero no tenía ilustraciones ni diálogos, «¿y de qué sirve un libro —pensó Alicia— si no tiene ilustraciones ni diálogos?».