Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas Y caminaron juntos por el bosque, Alicia tiernamente abrazada al cuello del Cervatillo, hasta llegar a otro espacio abierto. La criatura dio ahà un súbito brinco y se sacudió del brazo de Alicia:
—¡Soy un Cervatillo! —exclamó alborozado—. Y tú…, ya sé: ¡eres un ser humano! —Pero un signo de alarma se grabó en sus bellos ojos pardos y huyó como un dardo.
