Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas cosa rara, pues sabéis
cuán faltas de pies están.
Otras cuatro las siguieron,
incluso otras cuatro más.
Acuden todas a una
dando brincos, más y más:
por entre espumosas olas
deprisa a la playa van.
La morsa y el carpintero
(una milla andada ya)
sentáronse en una roca
no muy alta, a descansar,
mientras ven en una fila
a las ostras avanzar.