Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —No lo sé —dijo Alicia—. He perdido la cuenta.
—No sabe hacer una adición —le interrumpió la Reina Roja—. ¿Y la sustracción? Resta nueve de ocho.
—Nueve de ocho, imposible, claro —contestó enseguida Alicia—; pero…
—No sabe restar —dijo la Reina Blanca—. ¿Sabes hacer una división? Divide un pan por un cuchillo… ¿qué contestas a eso?
—Supongo —empezó Alicia, pero la Reina Roja intervino y repuso por ella:
—Tostadas de pan con mantequilla, por supuesto. Prueba otra resta. Si a un perro le quitas un hueso, ¿qué queda?
Alicia reflexionó.
—Desde luego el hueso no, ya que se lo tomó el perro… y el perro tampoco va a quedarse tan tranquilo: intentará morderme… asà que, al final, ¡tampoco yo me quedarÃa!
—¿Tú crees entonces que no queda nada?
—Creo que esa es la respuesta.
—Te equivocas, como siempre —dictaminó la Reina Roja—: quedarÃa la paciencia del perro.
—No veo cómo…
—¡Está muy claro! —gritó la Reina Roja—. El perro perderÃa la paciencia, ¿no es asÃ?