Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas 
—¡Cierra la boca, mamá! —le cortó la joven—. ¡Tú eres capaz de hacer perder la paciencia a una ostra!
—¡Ya quisiera yo tener aquà a nuestra Dina, y tanto! —dijo Alicia en voz alta, sin dirigirse a nadie en particular—. Ella pronto nos lo traerÃa.
—¿Y quién es Dina, si no es indiscreción? —preguntó el Loro.
Alicia, siempre dispuesta a hablar de su gatita, respondió con entusiasmo: