FantasmagorÃa
FantasmagorÃa Brocken[4] solÃa animar con su presencia,
pero allà cogió frÃo.
Vino a Inglaterra en busca de asistencia
y aquà aquel frÃo, convertido en sed,
le amarga la existencia.
Dicen que el buen oporto regocija
sus ya cansados huesos.
En las confiterÃas se cobija
y por esta afición es conocido
como el inspectorrija».
Aguanté, aguanté como un valiente
aquel crispante ingenio,
y mi disposición siguió excelente
y se mantuvo tal hasta que el trasgo
se mostró más hiriente:
«Si no es mucho pedir, serÃa mejor
decirle al cocinero
que un plato ha de tener algún sabor.
¿No podrÃan estar las vinagreras
más cerca, por favor?