Fantasmagoría
Fantasmagoría En una casa aislada, aunque barata,
solemos así hacer,
puesto que, al ser la estancia menos grata
para un trasgo señero y sin vecinos,
de que esté bien se trata.
Aquel espectro se marchó un buen día,
dejándote tranquilo.
Como de su brevísima estadía
nada dijo, tardamos en saber
que otro se requería.
Cuando hay vacantes, el primer propuesto
por ley es un espectro[1];
y luego van (los cito por su puesto):
un fantasma, un duende, un elfo, un tardo
o un gul (si es bien dispuesto).
No agradó a los espectros tu mansión
ni el sabor de tus vinos
y, al ser para un fantasma esta misión,
como era yo el primero de la lista,
no tuve más opción».