Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —He considerado esa cuestión —contesté— y, a mi modo de ver, la esencia de mentir es la intención de engañar. Si uno hace una promesa, pensando totalmente en cumplirla, entonces en ese momento está sin duda actuando con sinceridad, y si posteriormente la rompe, ello no implica ningún engaño. No puedo calificarlo de falsedad.
Siguió otra pausa silenciosa. El rostro de lady Muriel resultaba difÃcil de leer; parecÃa contenta, pensé, pero también desconcertada, y sentà curiosidad por saber si su pregunta tenÃa, como comenzaba a sospechar, alguna relación con la ruptura de su compromiso con el capitán (ahora comandante) Lindon.
—Me ha aliviado usted un gran miedo —dijo—, pero es algo que por supuesto está mal, de algún modo. ¿Qué textos citarÃa usted para probarlo?
—Cualquiera que hiciera hincapié en el pago de las deudas. Si A le promete algo a B, B tiene derecho a reclamárselo a A. Y el pecado de A, en caso de romper su promesa, me parece más análogo a robar que a mentir.