Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —Pero han pasado casi seis semanas desde que todo eso sucedió —dijo para concluir— y ya nos podemos ver como de costumbre, sin necesidad de alusiones dolorosas. Te habrÃa escrito para contarte todo esto, pero conservaba la esperanza un dÃa tras otro de que… ¡de que hubiese algo más que contar!
—¿Y cómo iba a ser asÃ, tonto —le insté afectuosamente—, si ni siquiera te acercas a ella? ¿Es que esperas que la propuesta te la haga ella?
A Arthur se le escapó una sonrisa.
—No —admitió—, estoy casi seguro de que no será el caso. Pero soy un tremendo cobarde. ¡De eso no hay duda!
—¿Y qué razones has oÃdo para la ruptura del compromiso?
—Muchas —contestó Arthur, y procedió a contarlas con los dedos—: primero, se descubrió que ella se estaba muriendo de… algo; asà que él lo rompió. Luego él se estaba muriendo de… otra cosa; de modo que ella lo rompió. Más tarde el comandante resultó ser un jugador empedernido, por lo que fue el earl quien lo rompió. Después el earl lo insultó a él, asà que el comandante lo rompió. Visto lo visto, ¡quedó roto y bien roto!
—Naturalmente, todo esto te llegó de la mejor de las fuentes, ¿no es as�