Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —¡Oh, sin duda! ¡Y se me comunicó en la más estricta confidencialidad! Sean cuales sean los defectos de los que adolezca la sociedad de Elveston, ¡la falta de información no está entre ellos!
—Ni tampoco la de comunicación, por lo que se ve. Pero, hablando en serio, ¿conoces la verdadera razón?
—No tengo ni la menor idea.
No me pareció que yo dispusiera de derecho alguno a revelársela, de modo que cambié de tema al menos fascinante de la «leche fresca», y acordamos que me acercarÃa, al dÃa siguiente, a la granja de Hunter, comprometiéndose Arthur a guiarme parte del camino, tras lo cual tendrÃa que regresar para cumplir con un compromiso profesional.