Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —Lo… conocÃ… —respondió en actitud pensativa—, ¡no puedo recordar dónde, en realidad! ¡Y no tengo idea de dónde vive! ¡Ni he oÃdo nunca que tuviera otro nombre! Es muy curioso. ¡Nunca antes me habÃa dado por pensar en lo misterioso que es!
—Espero que nos volvamos a encontrar —comenté—; despierta en mà un gran interés.
—Estará en nuestra fiesta de despedida, dentro de dos semanas —señaló el earl—. Usted naturalmente vendrá, ¿no es as� Muriel tiene muchas ganas de reunir a todos nuestros amigos una vez más, antes de que nos vayamos del pueblo.
Y entonces me explicó, pues lady Muriel nos habÃa dejado solos, que estaba tan ansioso por alejar a su hija de un lugar con tal cantidad de recuerdos dolorosos relacionados con el compromiso con el comandante Lindon, ya cancelado, que habÃan acordado celebrar la boda dentro de un mes, después de la cual Arthur y su esposa se irÃan de viaje al extranjero.
—¡No olvide venir el martes siguiente al próximo! —me recordó cuando nos despedÃamos con un apretón de manos—. Ojalá pudiese traer consigo a esos encantadores niños que nos presentó en verano. ¡Y hablamos del misterio de Mein Herr! ¡No es nada comparado con el misterio que parece rodearlos a ellos! ¡Nunca olvidaré esas maravillosas flores!