Silvia y Bruno
Silvia y Bruno Por último —aunque ni un ápice por detrás de los otros cuatro en gloriosa abnegación y entrega al deber—, permÃtannos dejar constancia del nombre del padre Francis, un joven sacerdote jesuita que llevaba solamente unos cuantos meses en el lugar. Murió apenas unas horas antes de que el grupo de reconocimiento tropezara con el cuerpo, que fue identificado, sin posibilidad alguna de duda, por su atuendo, y el crucifijo que, como ocurrÃa con el Nuevo Testamento del joven doctor, tenÃa aferrado contra el pecho.
Desde su ingreso en el hospital, dos de los hombres y uno de los niños han muerto. Se albergan esperanzas para todos los demás, aunque hay dos o tres casos en que las fuerzas vitales parecen encontrarse tan completamente agotadas que una recuperación final está en contra de todo pronóstico.