Silvia y Bruno
Silvia y Bruno La charla del profesor
—En ciencia… de hecho, en la mayorÃa de las cosas… normalmente es mejor empezar por el principio. En algunas, por supuesto, es mejor empezar por el otro extremo. Por ejemplo, si uno quisiera pintar un perro de verde, lo más conveniente serÃa quizá empezar por la cola, ya que por ese lado no muerde. De modo que…
—¿Puedo ayudadle? —interrumpió Bruno.
—¿Ayudarme a qué? —dijo el desconcertado profesor, levantando la vista un momento, pero sin retirar el dedo de la libreta de la que estaba leyendo, con objeto de no perderse.
—¡A pintad un pero de veddá! —exclamó Bruno—. ¡Usted puede empezad con la boca, y yo…!
—¡No, no! —rechazó el profesor la propuesta—. TodavÃa no hemos llegado a los experimentos. De modo —prosiguió, regresando a su libreta— que les voy a enumerar los axiomas de la ciencia. A continuación mostraré algunos especÃmenes. Luego explicaré uno o dos procesos. Y concluiré con unos cuantos experimentos. Un axioma, como saben, es algo que uno acepta sin contradicción. Por ejemplo, si yo dijese: «¡Aquà estamos!», serÃa aceptado sin oposición alguna, y es una buena forma de empezar una conversación. De manera que eso serÃa un axioma. O, de nuevo, suponiendo que yo dijese: «¡Aquà no estamos!», eso serÃa…
—¡… una bola! —gritó Bruno.
