Silvia y Bruno

Silvia y Bruno

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Le devolví el libro, con expresión, supongo, algo perpleja, mientras la dama reía alegremente ante mi desconcierto.

—Es mucho más emocionante que algunos fantasmas modernos, ¡se lo aseguro! Encontré un fantasma el mes pasado… no hablo de un fantasma real en… en el mundo sobrenatural, sino en una revista. Era un fantasma absolutamente insulso. ¡No habría asustado ni a un ratón! ¡Ni siquiera se trataba de un fantasma al que uno le ofrecería una silla para sentarse!

«¡Ser un septuagenario, calvo y con anteojos tiene sus ventajas después de todo! —me dije—. En vez de un joven tímido y una doncella, intercambiando monosílabos con voz entrecortada entre terribles silencios, nos encontramos aquí con un anciano y una chiquilla, totalmente a sus anchas, ¡charlando como si se conociesen desde hace años!».

—¿Cree usted entonces —proseguí en voz alta— que en ocasiones deberíamos pedirle a un fantasma que se sentase? ¿Acaso poseemos autoridad alguna para ello? En Shakespeare, por ejemplo… ahí aparecen muchos… ¿hace Shakespeare alguna vez la acotación: «Cede una silla al fantasma»?

La dama adoptó una expresión intrigada y pensativa durante un instante: luego hizo un ademán de aplauso.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker