BrevÃsima relación de la destrucción de las Indias
BrevÃsima relación de la destrucción de las Indias Después desto, siguiendo el rastro y por el mismo camino que vino Juan de Ampudia, echando los indios que habÃan sacado del Quito adelante una jornada, para que descubriesen los pueblos de los indios y los robasen para cuando él llegase con su gente, y estos indios eran dél y de los compañeros, cuál doscientos, cuál trescientos, cuál ciento, como cada uno traÃa, los cuales, con todo lo que robaban acudÃan a sus amos. Y en esto hacÃan grandes crueldades en los niños y mujeres. Y esta misma orden trujo en el Quito, y abrasando toda la tierra y las casas de depósito que tenÃan los señores de maÃz, consintiendo hacer gran estrago en matar ovejas en gran cantidad, siendo la principal población y mantenimiento de los naturales y españoles, porque para solos los sesos de las ovejas y para el sebo, consintÃa matar doscientas y trescientas ovejas[182], y echaban la carne a mal. Y los indios amigos que con él andaban, para sólo comer los corazones de las ovejas mataban mucha cantidad, porque ellos no comÃan otra cosa. Y ansà dos hombres, en una provincia llamada Purúa, mataron veinte y cinco carneros y ovejas de carga que vahan entre los españoles a veinte y a veinte y cinco pesos cada uno, sólo para comer los sesos y el sebo. Y ansà en esta desorden, matando excesivamente, se perdieron más de cient mil cabezas de ganado, a cuya causa la tierra vino en muy gran necesidad, y los naturales se murieron en muy gran cantidad de hambre. Y habiendo en el Quito tanto maÃz que no se puede decir, por esta mala orden vino tanta necesidad que vino a valer una hanega de maÃz diez pesos, y una oveja otro tanto.