BrevÃsima relación de la destrucción de las Indias
BrevÃsima relación de la destrucción de las Indias Que después desto el dicho capitán envió sus capitanes a unas partes y a otras, a hacer cruda guerra a los indios naturales, y ansà mataron mucha cantidad de indios e indias, y les quemaron sus casas y les robaron sus haciendas; esto duró muchos dÃas. Y como vieron los señores de la tierra que los mataban y destruÃan, enviaron indios de paz con comida. Y partido el dicho capitán para un pueblo que se llama Ice, con todos los indios que habÃan prendido los españoles en Lili, sin soltar a ninguno, y llegado al dicho pueblo de Ice, luego envió españoles a robar y a tomar y matar todos los indios e indias que pudiesen, y mandó quemar muchas casas, y ansà quemaron más de cien casas. Y de allà fue a otro pueblo que se llamaba Tolilicuy, y el cacique luego le salió de paz con muchos indios; y el dicho capitán le pidió oro a él y a todos sus indios. El cacique le dijo que no tenÃa sino poco, pero que lo que tenÃa él se lo darÃa. Y luego empezaron a le dar todos todo lo que podÃan, y el dicho capitán daba a cada uno de los dichos indios una cédula con el nombre del dicho indio, de cómo le habÃa dado oro; y que al indio que no traÃa aquella cédula, que lo echarÃa a los perros porque no le daba oro. Y asÃ, con temor desto, todos los indios que tenÃan oro se lo dieron todo lo que podÃan, y los que no tenÃan oro se fueron al monte y otros pueblos por temor que no los matase, a cuya causa perecieron mucha cantidad de los naturales. Y luego mandó el dicho capitán al cacique que enviase dos indios a otro pueblo que se llama Dagua, que viniesen de paz y le trujesen mucho oro. Y llegando a otro pueblo, envió aquella noche a tomar indios muchos españoles y los indios de Tulilicuy. Y ansà trujeron otro dÃa más de cien personas, y todos los que podÃan llevar cargas los tomó para sà y para los soldados, y los echaron en cadenas, donde murieron todos; y las criaturas diolas el dicho capitán al dicho cacique Tulilicuy para que los comiese. Y hoy dÃa están los cueros de las criaturas llenos de ceniza en casa del dicho cacique Tulilicuy. Y ansà se partió de allà sin lengua ninguna para las provincias de Calili, donde se juntó con el capitán Juan de Ampudia, que le habÃa él enviado a descubrir por otro camino, haciendo mucho estrago y mal en los naturales el uno y el otro, por donde quiera que iban. Y el dicho Juan de Ampudia llegó en un pueblo que al cacique dél se llamaba Bitacón, el cual tenÃa hecho ciertos hoyos para su defensa; y cayeron en ellos dos caballos, el uno de Antonio Redondo y el otro de Marcos Márquez, y el de Marcos Márquez murió y el otro no, y por esto mandó el dicho Ampudia que prendiesen todos los indios e indias que pudiesen; y ansà prendieron y juntaron más de cien personas, y los echaron a todos en aquellos hoyos vivos, y los mataron, y quemaron más de cien casas en el dicho pueblo. Y ansà se juntaron ambos en un pueblo grande, y sin llamar los indios de paz ni tener lengua con que los llamar, alancearon y mataron mucha cantidad dellos, y les dieron cruda guerra. Y como es dicho, luego que se juntaron les dijo el dicho Ampudia al capitán lo que habÃa hecho en Bitacó, y cómo habÃa echado tanta gente en los hoyos, y el dicho capitán le dijo y respondió que era muy bien hecho, y que él ansà lo habÃa hecho en Riobamba cuando entró, que es en las provincias de Quito, que echó en hoyos más de doscientas personas; y allà estuvieron dando guerra a toda la tierra.