Brevísima relación de la destrucción de las Indias
Brevísima relación de la destrucción de las Indias Que al tiempo que el dicho capitán llegó a las provincias de Lili, a un pueblo llamado Palo, junto al río grande, donde halló al capitán Juan de Ampudia que había venido adelante a descubrir y pacificar las tierras, el dicho Ampudia tenía poblada una villa llamada Ampudia, en nombre de Su Majestad y del marqués Francisco Pizarra, y en ella tenía puestos por alcaldes ordinarios a Pedro Solano de Quiñones y ocho regidores, y toda la más de la tierra tenía y estaba de paz y repartida. Y así como supo que el dicho capitán estaba en el río, fuelo a ver con muchos de los vecinos y con muchos indios de paz cargados de comida y fruta, y de allí adelante todos los indios más cercanos le venían a ver y a le traer de comer al dicho capitán. Eran los indios de Xamundi y Palo y de Solimán y de Bolo, y porque no traían tanto maíz como él quería, mandó ir a muchos españoles con sus indios e indias que fuesen por maíz, y dondequiera que lo hallasen que lo trujesen. Y ansí fueron a Bolo y a Palo, y hallaron a los indios e indias en sus casas de paz, y los dichos españoles y los que con ellos fueron les tomaron y robaron el maíz y oro y mantas y todo lo que los indios tenían, y ataron muchos dellos. E visto esto por los indios, y que les hacían tan mal tratamiento, fueron al dicho capitán a quejarse del mal tratamiento que se les había hecho, y que les volviesen todo lo que les habían tomado los españoles. Y él no les quiso hacer volver cosa ninguna, y les dijo que no irían otra vez. Y luego de allí a cuatro o cinco días volvieron los españoles por maíz y por robar los indios naturales, y visto por los indios la poca verdad quel dicho capitán les sostenía y guardaba, se alzó toda la tierra, de donde resultó mucho daño y deservicio a Dios Nuestro Señor y a Su Majestad, a causa de lo susodicho. Y ansí está despoblada toda la tierra, porque los han destruido sus enemigos los olomas y los manipos, que son gente de sierra y belicosa, que abajaban cada día a los llanos a tomallos y a robarlos, como los veían que andaban desamparados sus pueblos y naturaleza, y entre ellos el que más podía comía al otro, porque todos perecían de hambre. Y esto hecho, el dicho capitán vino a la dicha villa de Ampudia, donde le rescibieron por general, y de allí a siete días partió para los aposentos de Lili y de Peti, con más de doscientos hombres de pie y de caballo.