BrevÃsima relación de la destrucción de las Indias
BrevÃsima relación de la destrucción de las Indias El cuarto reino es el que se llamó de Jaraguá. Éste era como el meollo o medula o como la corte de toda aquella isla. ExcedÃa en la lengua y habla ser más polida, en la policÃa y crianza más ordenada y compuesta, en la muchedumbre de la nobleza y generosidad, porque habÃa muchos y en gran cantidad señores y nobles, y en la lindeza y hermosura de toda la gente, a todos los otros. El rey y señor dél se llamaba Behechio. TenÃa una hermana que se llamaba Anacaona[75]. Estos dos hermanos hicieron grandes servicios a los reyes de Castilla e inmensos beneficios a los cristianos, librándolos de muchos peligros de muerte, y después de muerto el rey Behechio quedó en el reino por señora Anacaona. Aquà llegó una vez el gobernador que gobernaba esta isla[76] con sesenta de caballo y más trecientos peones, que los de caballo solos bastaban para asolar a toda la isla y la tierra firme, y llegáronse más de trecientos señores a su llamado, seguros, de los cuales hizo meter dentro de una casa de paja muy grande los más señores por engaño, y metidos les mandó poner fuego y los quemaron vivos. A todos los otros alancearon y metieron a espada con infinita gente, y a la señora Anacaona, por hacelle honra, ahorcaron. Y acaecÃa algunos cristianos, o por piedad o por cudicia tomar algunos niños para mamparallos, no los matasen, y ponÃanlos a las ancas de los caballos; venÃa otro español por detrás y pasábalo con su lanza. Otro, si estaba el niño en el suelo, le cortaba las piernas con el espada. Alguna gente que pudo huir desta tan inhumana crueldad pasáronse a una isla pequeña[77] que está cerca de allà ocho leguas en la mar, y el dicho gobernador condenó a todos estos que allà se pasaron que fuesen esclavos porque huyeron de la carnicerÃa.