A mi madre
A mi madre todo ilusión me parece,
todo me parece un cuento?...
Y que tuve un tiempo madre
y que ora ya no la tengo...
También un sueño parece,
¡pero qué terrible sueño!
II
Ayer en sueños te vi...
Que triste cosa es soñar,
y que triste es despertar
de un triste sueño... ¡ay de mí!
Te vi... la triste mirada,
lánguida hacia mí volvías,
bañada en lágrimas frías,
hijas de la tumba helada.
Y parece que al mirarme,
con tu mirada serena,
todo el raudal de mi pena
se alzaba para matarme.
Y también me parecía
que tu acento desolado,
llegando hasta mí pausado:
«¡Ya estoy muerta!», repetía.
Y al repetirlo, gimiendo
el eco en el hondo abismo
de mi pecho, iba así mismo
«¡ya estoy muerta!», repitiendo.