El Primer loco

El Primer loco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo IV

Pasado breve rato, en un tono que cada vez tenía más de vago y fantástico que de real, pero que resonaba en los oídos de Pedro de una manera tal que le hacía estremecerse, Luis prosiguió diciendo:

—Tras de la muerte de aquella niña, a cuyo fin prematuro contribuí sin duda alguna; tras de la desaparición en la tierra de aquel ángel cuyos albos ropajes manché sin escrúpulo, y cuyo corazón hice pedazos, operóse otro nuevo cambio en mi existencia. Enemigos diversos dieron en combatirme; en la sombra, en el sol, en el agua y en el viento los sentía siempre a mi lado, en lucha consigo mismos y conmigo. Imposible me era huir su invisible compañía. El recuerdo de Esmeralda, así como también su espíritu, bullía entre ellos, persiguiéndome con tan fatídica tenacidad que no podía evocar la imagen de mi Berenice sin que la suya viniera a interponerse entre los dos, sonriéndome de aquella manera terrible con que antes de que su cuerpo reposase en el sepulcro me había sonreído: parece que había querido darme el último adiós, mirando con aquellos ojos sin brillo los abrazos con que mi alma se unía estrechamente al alma de mi amada. Ya muerta Esmeralda, me atormentaba más, mucho más que lo había hecho en vida... ¿Cómo podía ser aquello?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker