Poemas & Elegias
Poemas & Elegias «Oh, patria, creadora de mi existencia, oh, patria, madre 50 mía, a la que abandonando, desdichado de mí, como suelen los esclavos fugitivos a sus dueños, llevé mis pasos hasta los bosques del Ida para vivir entre la nieve y en las frías guaridas de las fieras y acercarme furioso a todos sus escondrijos, ¿en dón55 de o en qué lugar del mundo puedo pensar que estás situada, patria mía? Mis propias pupilas desean dirigir su mirada hacia ti, cuando mi alma está libre de su salvaje locura por breve tiempo. ¿Yo voy a ser arrastrada hasta estos bosques distantes de mi casa? ¿De mi patria, de mis bienes, de mis amigos, de 60 mis padres voy a quedar alejada? ¿Voy a quedar alejada del foro, de la palestra, del estadio y de los gimnasios? Ay, desdichada, desdichada alma mía, tengo que quejarme una y mil veces. Pues, ¿qué aspecto humano hay que yo no haya asumido? Yo he sido mujer, joven, efebo, niño, la flor del gimnasio; yo 65 era la honra de los atletas cubiertos de aceite. Mis puertas estaban concurridas, mis umbrales tibios, mi casa ceñida de guirnaldas de flores, cuando, al despuntar el sol, yo tenía que dejar mi lecho. ¿Yo ahora voy a ser forzada como servidora de los dioses y esclava de Cibeles? ¿Yo voy a ser una ménade, una 70 parte de mí, un hombre estéril? ¿Yo las regiones del verde Ida, cubiertas de fría nieve voy a habitar? ¿Yo voy a pasar mi vida bajo las altas cumbres de Frigia donde habita la cierva de los bosques y el jabalí errante por las selvas? Ya, ya me duele lo que hice; ya, ya estoy arrepentido. Tan pronto como <el veloz> 75 sonido se le alejó de sus labios de rosa, llevando estas imprevistas noticias a los oídos de los dioses, entonces Cibeles, desatando el yugo que uncía a los leones y aguijoneando al de la izquierda, enemigo del ganado, le habla así: