Poemas & Elegias
Poemas & Elegias Cuentan que pinos nacidos un día en la cumbre del Pelión[164] nadaron por las limpias aguas de Neptuno en dirección a las corrientes del Fasis y a los territorios eeteos, cuando jóvenes 5 escogidos, lo más fuerte de la mocedad argiva, deseosos de arrancar a los coicos la piel de oro, se atrevieron a deslizarse por las saladas aguas con rápida nave, barriendo los azulados mares con remos de abeto. La diosa que protege las fortalezas en las cimas de las ciudades les construyó ella misma un carro 10 que volaba al menor soplo de viento, entrelazando madera de pino en la curvada quilla. Fue aquella nave la primera que inauguró la inexperta Anfitrite[165] con su carrera. Tan pronto como ésta cortó con su espolón el ventoso mar y, batida por los remos, blanqueó de espumas la ola, surgieron del brillante tor15 bellino del mar unos rostros, las marinas nereidas[166], turbadas ante aquel prodigio. Aquel día y <no> otro, vieron los mortales con sus propios ojos a las ninfas del mar de cuerpo desnudo salir hasta los pechos del blanco torbellino. Entonces, se cuen20 ta, Peleo ardió de amor por Tetis[167], entonces Tetis no desdeñó unas bodas humanas, entonces el propio padre de los dioses comprendió que Peleo se debía casar con Tetis.