Poemas & Elegias
Poemas & Elegias Una vez que éstos acomodaron sus miembros en sitiales de un blanco de nieve, ampliamente se prepararon mesas con variados manjares; he aquà que, mientras tanto, agitando sus cuer305 pos con un débil temblor, las Parcas[190] empezaron a predecir cantos verÃdicos. Un vestido blanco que cubrÃa sus cuerpos temblorosos les caÃa hasta los pies con franja de púrpura; por otra parte, unas cintas rosadas les ceñÃan sus cabezas blancas y 310 sus manos seguÃan ritualmente una labor eterna. La izquierda empuñaba la rueca cubierta de suave lana; la derecha, entonces, tirando suavemente formaba hilos con los dedos vueltos, después, retorciéndolos con el pulgar inclinado, hacÃa girar el huso en equilibrio por el redondo disco y de esta manera, sus dien315 tes, eliminando la aspereza igualaban siempre el trabajo y los trozos mordidos de lana quedaban pegados a sus resecos labios, los que antes habÃan sobresalido del hilo alisado. Delante de sus pies los suaves vellones de blanca lana los guardaban cestillos de mimbre. Entonces ellas, mientras tiraban de estos copos, 320 con voz clara entonaron estas profecÃas en un canto divino, un canto que, después, ninguna época acusará de falsedad.