Poemas & Elegias
Poemas & Elegias Todo el oro y las esmeraldas piérdanse antes que llore alguna joven por culpa de mis viajes. Es a ti, Mesala[325], a quien conviene pelear por tierras y mares para que tu casa ostente despojos de enemigos. A mà me sujetan prisionero las cadenas 55 de una hermosa joven y aguardo como un portero ante unas puertas inflexibles. No me cuido de mi gloria, Delia mÃa; con tal de estar contigo no me importa que me llamen cobarde y perezoso. Que pueda verte cuando llegue mi última hora y, al 60 morir, tocarte con mi mano, aunque desfallezca. Me llorarás, Delia, colocado en la pira a punto de arder, y me ofrecerás tus besos mezclados de amargas lágrimas. Llorarás: no están tus entrañas encadenadas con duro hierro, ni en tu corazón tierno hay clavado pedernal. De aquel funeral no habrá joven ni don65 cella que pueda volver a casa con los ojos secos. Tú no ofendas a mis Manes[326]; y respeta tus cabellos sueltos; respeta, Delia, tus tiernas mejillas. Entretanto, mientras el destino lo con70 siente, amémonos. Ya llegará la Muerte con su cabeza cubierta de tinieblas, ya se deslizará la edad de la pereza; no estará bien visto amar, ni decimos ternezas con la cabeza canosa. Ahora hay que servir a una Venus alocada, ahora que romper puertas 75 no resulta vergonzoso y andar de peleas gusta. Aquà soy yo un buen jefe y un buen soldado.