Poemas & Elegias
Poemas & Elegias No atormentes a Márato; el haber vencido a un joven, ¿qué 50 gloria reporta? Sé rigurosa, niña, con los viejos cargados de años. Perdona, por favor, a un joven. No tiene enfermedad grave, sino que el exceso de amor hace palidecer su cuerpo. Y el desdichado con qué frecuencia prorrumpe en amargas quejas 55 por tu ausencia y todo queda humedecido de llanto. «¿Por qué me desprecias?» —dice—, «Se podía burlar a los guardianes. El mismo dios ha otorgado a los amantes el poder engañar. Me es conocido el amor furtivo: cómo reprimir el aliento, cómo robar besos en silencio; y, aunque puedo deslizarme en medio de la noche y sin el menor ruido abrir furtivamente sus puertas, ¿de 60 qué aprovechan estas mañas, si desprecia al desdichado amante y huye del mismo lecho la joven cruel? Incluso si ofrece alguna promesa en seguida la pérfida engaña y yo tengo que pasar la noche en vela en medio de toda clase de tormentos. Mientras me imagino que va a venir a mí, cualquier cosa que 65 se mueva creo que es el rumor de sus pasos».