Poemas & Elegias
Poemas & Elegias Pero vosotros, Lares de mis antepasados, salvadme. Voso15 tros mismos me habéis criado cuando, yo, un niño, corría delante de vuestros pies. No os avergoncéis de estar hechos de un añoso tronco: así habéis habitado la antigua morada de mis antepasados. Entonces conservaron mejor su fe, cuando con culto sencillo en una pequeña capilla se encontraba el dios de made20 ra. Éste era aplacado, ya ofreciéndole un racimo de uvas, ya ciñendo su sagrada cabellera con una corona de espigas, y alguien, para cumplir su promesa, le llevaba personalmente pasteles y le acompañaba rezagada su pequeña hija que le ofrecía miel pura. Pero mantened, Lares, lejos de mí las armas de 25 bronce… y de mi repleta piara un cerdo, víctima campestre. Le seguiré con ropa blanca y llevaré canastillas ceñidas de mirto, de mirto también ceñida mi misma cabeza.
Que así os agrade: sea otro valiente con las armas y eche 30 por tierra con Marte a su favor a los generales enemigos para que pueda contarme, mientras bebo, sus hazañas el soldado y pintarme con vino el campamento en la mesa[381].