Poemas & Elegias
Poemas & Elegias Ésta fue la que entregó a Eneas los oráculos, una vez que 20 él, según se cuenta, sostuvo sobre sus hombros a su padre y a los Lares, rescatados del enemigo. No confiaba en que Roma iba a existir, cuando, triste, desde alta mar volvía la mirada hacia Ilion y sus dioses en llamas. Rómulo todavía no había levantado los muros de la ciudad eterna, que no debía habitar 25 Remo en su compañía. Entonces pacían la hierba del Palatino terneras y se alzaban en la ciudadela de Júpiter humildes chozas. Allí, a la sombra de una encina, descansaba Pan[412], húmedo de leche, y Pales, tallada en madera, con una rústica hoz; quedaba colgada de un árbol como ofrenda de un pastor errante, la flauta sonora, consagrada al dios del campo, la flauta, cuyas 30 cañas van poco a poco decreciendo de tamaño, pues se pega con cera una caña cada vez más pequeña. Por otra parte, por donde se extiende la región del Velabro[413], una barquilla solía deslizarse por el estanque con la ayuda de los remos. En ella, 35 muchas veces destinada a complacer al rico dueño del rebaño, fue transportada junto al joven una doncella en día de fiesta. Con ella volvieron los regalos del campo fecundo: queso y un blanco cordero de oveja de nieve.