Poemas & Elegias
Poemas & Elegias Héspero se ha llevado a una de nosotras, compañeras. En efecto, a tu llegada vela siempre la guardia; de noche se esconden los ladrones, a quienes al volver, Héspero, tú mismo con frecuencia atrapas, cambiado tu nombre por el de Eos[159], pero 35 gusta a las solteras hablar mal de ti con fingidas quejas. ¿Qué más da, entonces, si te increpan a ti, a quien desean en su callado pecho? ¡Oh, Himen Himeneo, preséntate, oh, Himen Himeneo!
Como flor apartada que nace en jardines vallados, ignorada 40 del rebaño, sin que ningún arado la arranque, las brisas la acarician, la robustece el sol, la alimenta la lluvia. Muchos jóvenes y muchas doncellas la desean. Cuando ella misma, rozada levemente por una uña, quedó marchita, ningún joven, ninguna doncella la desea. Así es la virgen: mientras permanece sin to45 car, es querida de los suyos; cuando ha perdido la flor de la castidad, profanado su cuerpo, ni a los jóvenes les resulta agradable, ni querida de sus amigas. ¡Oh, Himen Himeneo, preséntate, oh, Himen Himeneo!