Don Quijote de la Mancha
Don Quijote de la Mancha 
Cuenta Cide Hamete Benengeli en la segunda parte de esta historia que el cura y el barbero estuvieron casi un mes sin ver a don Quijote, por no traerle a la memoria las cosas pasadas. Visitáronle, por fin, y halláronle sentado en la cama. Habló con ellos don Quijote con tanta discreción, que los dos examinadores le creyeron en su entero juicio, pero el cura quiso comprobar si la sanidad de don Quijote era falsa o verdadera, y dijo que se tenÃa por cierto que el turco bajaba con una poderosa armada y que Su Majestad habÃa puesto en alerta Nápoles, Sicilia y Malta.
—Su Majestad ha obrado como prudentÃsimo guerrero —respondió a ello don Quijote—, pero le bastarÃa media docena de caballeros andantes para destruir la potestad del turco.
—¡Ay! —dijo a este punto la sobrina—. ¡Que me maten si no quiere mi señor volver a ser caballero andante!
—Caballero andante he de morir —respondió don Quijote.
En esto se oyeron grandes voces, porque Sancho pugnaba por entrar a ver a don Quijote y el ama se lo prohibÃa.