Don Quijote de la Mancha
Don Quijote de la Mancha —¿Qué quiere este mostrenco en esta casa? Idos, que sois vos quien empuja a mi amo y le lleva por esos andurriales.
—Ama de Satanás —respondió Sancho—, el empujado y el llevado por esos andurriales soy yo; que me prometió una Ãnsula y hasta ahora la espero.
—Mucho me pesa —dijo don Quijote— que digas que yo te saqué de tus casillas, sabiendo que yo no me quedé en mis casas. Juntos salimos y juntos peregrinamos; una misma fortuna ha corrido para los dos.
—Asà habÃa de ser —respondió Sancho—, pero debo deciros que el vulgo tiene a vuestra merced por grandÃsimo loco, y a mà por no menos mentecato. Y eso es nada. Anoche llegó el hijo de Bartolomé Carrasco, que viene de Salamanca hecho bachiller, y me dijo que andaba ya en libros la historia de vuestra merced, con todas las cosas que pasamos nosotros a solas, que me hice cruces de espanto de cómo las pudo saber el que las escribió.
—Yo te aseguro, Sancho —dijo don Quijote—, que debe de ser algún sabio encantador el autor de nuestra historia, que a los tales no se les encubre nada de lo que quieren escribir.
—¡Si será sabio y encantador —dijo Sancho— que, según dice el bachiller Sansón Carrasco, el autor de la historia se llama Cide Hamete Berenjena!