Don Quijote de la Mancha
Don Quijote de la Mancha —¡Mirad con qué se vienen los señoritos ahora a hacer burla de las aldeanas! —dijo ella—. Sigan su camino, y déjennos hacer el nuestro.
—Levántate, Sancho —dijo a este punto don Quijote—, que ya veo que la Fortuna ha puesto cataratas en mis ojos, transformando la hermosura en el rostro de una labradora pobre, con un olor a ajos crudos que encalabrina y atosiga el alma.
Apartose Sancho, y dejola ir, contentÃsimo de haber salido bien de su enredo.
