Don Quijote de la Mancha
Don Quijote de la Mancha —Digo que yo soy don Quijote de la Mancha, por otro nombre llamado el Caballero de la Triste Figura. Treinta mil volúmenes se han impreso de mi historia, y lleva camino de imprimirse treinta mil veces mil, si el cielo no lo remedia. Asà que, señor gentilhombre, ni este caballo, ni esta lanza, ni este escudo ni escudero, ni la amarillez de mi rostro, ni mi atenuada flaqueza, os podrán admirar de aquà en adelante.
Después don Quijote le rogó le dijese quién era, a lo que respondió el del Verde Gabán:
—Yo, señor Caballero de la Triste Figura, soy más que medianamente rico y es mi nombre don Diego de Miranda. Paso la vida con mi mujer, y con mis hijos y con mis amigos. Tengo hasta seis docenas de libros, de honesto entretenimiento, de los que deleitan con el lenguaje y admiran con la invención, que de éstos hay muy pocos en España. Son mis convites limpios y nada escasos. No gusto de murmurar, ni consiento que delante de mà se murmure, no escudriño las vidas ajenas, reparto mis bienes sin hacer alarde de las buenas obras y confÃo siempre en la misericordia infinita de Nuestro Señor.
AtentÃsimo estuvo Sancho a la relación de la vida del hidalgo y, pareciéndole santa, se arrojó del rucio, le fue a asir del estribo derecho y, con devoto corazón y casi lágrimas, le besó los pies una y muchas veces.