Don Quijote de la Mancha
Don Quijote de la Mancha —¿Qué hacéis, hermano? ¿Qué besos son éstos?
—Déjeme besar —respondió Sancho—, porque me parece vuestra merced el primer santo a la jineta que he visto en todos los dÃas de mi vida.
—No soy santo —respondió el hidalgo—. Vos sà que debéis de ser bueno, como vuestra simplicidad lo demuestra.
Preguntole don Quijote cuántos hijos tenÃa, y respondió el hidalgo:
—Uno tengo, que, a no tenerle, quizá me juzgara por más dichoso. Ocho años ha estado en Salamanca estudiando las lenguas latina y griega, y ahora no es posible hacerle estudiar leyes, que es lo que yo quisiera que estudiara. Todo el dÃa se lo pasa en averiguar si se han de entender de una manera u otra tales y tales versos de Virgilio.