Don Quijote de la Mancha
Don Quijote de la Mancha HUMOR NO ES FRIVOLIDAD
Llegados a este punto, observad cómo la genial combinación de realismo, intención moralizante y sátira de los libros de caballerías origina una novela tremendamente divertida. Y divertida hasta el extremo de que, en su tiempo, los autores consagrados no se la tomaron en serio. Y es que siempre habrá gentes severas (a veces severas y además alicortas) que identifiquen por principio profundidad con ausencia de humor. Gentes incapaces de comprender a qué extremos de profundidad puede llegar el arma del humor en manos de un genio. Gentes que rechazarán la clave que nos propone Cervantes para la lectura del Quijote en el mismo prólogo a la primera parte de la obra (donde comprobaréis con qué inteligencia y con qué malicia se ríe de la pomposidad y fatuidad de los grandes escritores de su tiempo).
Habrá que recordarlo: El Quijote fue y sigue siendo una novela enormemente divertida, concebida para distraer, deleitar y alegrar el ánimo de sus lectores. (Hay quien afirma que Cervantes conocía la obra de Erasmo, enemigo declarado de la tristeza y la melancolía.) Pero El Quijote también fue y sigue siendo otras muchas cosas, cosas que habrá que comentar brevemente a continuación.
LOCURA Y CABALLEROSIDAD; NO LOCURA O CABALLEROSIDAD