Don Quijote de la Mancha
Don Quijote de la Mancha —Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo, y yo el más desdichado caballero de la tierra. Aprieta, caballero, la lanza y quÃtame la vida, pues me has quitado la honra.
—Eso no haré yo —dijo el de la Blanca Luna—. Viva en su entereza la fama de la hermosura de la señora Dulcinea del Toboso, que yo me conformo sólo con que el gran don Quijote se retire a su lugar como concertamos.
A lo que don Quijote respondió que, como no le pidiese cosa que fuese en perjuicio de Dulcinea, todo lo demás cumplirÃa como caballero verdadero. Hecha esta confesión, el Caballero de la Blanca Luna a medio galope se entró en la ciudad, seguido de muchos curiosos, que no sabÃan si el desafÃo habÃa sido de burlas o de veras, y de don Antonio Moreno, que se impacientaba por conocerle.