Don Quijote de la Mancha
Don Quijote de la Mancha —Por Dios, hermano, ¿cómo es posible que cosas tan fáciles de remediar puedan tener fuerza para suspender un ingenio como el vuestro, tan hecho a romper dificultades mayores? A fe, esto no nace de falta de habilidad, sino de sobra de pereza.

—Decid —le repliqué yo—. ¿De qué modo pensáis reducir a claridad el caos de mi confusión?
A lo cual él dijo: