Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda —Y diréis a cualquiera dellos que la guarden, que presto sabrán quién es, y las desdichas que a ser dichoso le habrán llevado, si llega a su presencia. Y perdonadme, que mis enemigos me siguen, los cuales, si aquà llegaren y preguntaren si me habéis visto, diréis que no, pues os importa poco el decir esto; o si ya os pareciere mejor, decid que por aquà pasaron tres o cuatro hombres de a caballo, que iban diciendo: «¡A Portugal! ¡A Portugal!» Y a Dios quedad, que no puedo detenerme; que, puesto que el miedo pone espuelas, más agudas las pone la honra.
Y, arrimando las que traÃa al caballo, se apartó como un rayo dellos; pero, casi al mismo punto, volvió el caballero y dijo:
—No está bautizado.
Y tornó a seguir su camino.