Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda Y en breves razones le contó cómo se le habían dado.
Respondióla el pastor a la intención, y no a sus razones, llamando a uno de los demás pastores, a quien mandó que, tomando aquella criatura, la llevase al aprisco de las cabras y hiciese de modo como de alguna dellas tomase el pecho. Apenas hubo hecho esto, y tan apenas que casi se oían los últimos acentos del llanto de la criatura, cuando llegaron a la majada un tropel de hombres a caballo, preguntando por la mujer desmayada y por el caballero de la criatura; pero, como no les dieron nuevas ni noticia de lo que pedían, pasaron con estraña priesa adelante, de que no poco se alegraron sus remediadores. Y aquella noche pasaron con más comodidad que los peregrinos pensaron, y con más alegría de los ganaderos, por verse tan bien acompañados.