Los trabajos de Persiles y Sigismunda

Los trabajos de Persiles y Sigismunda

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Todas estas razones acabaron de confirmar en los oyentes la opinión que tenían de estar Isabela endemoniada, porque no podían pensar cómo pudiese saber ella Juan Bautista Marulo quién fuese, y su hijo Andrea; y no faltó quien fuese luego a decir al ya nombrado Juan Bautista Marulo lo que la bella endemoniada dél y de su hijo había dicho.

Tornó a pedir que la dejasen sola con los que antes había escogido; dijéronle los sacerdotes los Evangelios, y hicieron su gusto, llevándole todos de la señal que había dado quedaría, cuando el demonio la dejase, libre; que indubitablemente la juzgaron por endemoniada.

Feliz Flora hizo de nuevo la pesquisa de la estancia, y, cerrando la puerta della, dijo a la enferma:

—Solos estamos; mira, señora, lo que quieres.

—Lo que quiero es —respondió Isabela— que me quiten estas ligaduras; que, aunque son blandas, me fatigan, porque me impiden.

Hiciéronlo así con mucha diligencia, y, sentándose Isabela en el lecho, asió de la una mano a Auristela y de la otra a Ruperta, y hizo que Constanza y Feliz Flora se sentasen junto a ella en el mismo lecho; y así, apiñadas en un hermoso montón, con voz baja y lágrimas en los ojos, dijo:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker