Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda Esto dijo el criado, y esto escucharon las damas, y esto sintieron de manera como si fueran amantes verdaderas del duque; y, al mismo instante, se deshizo en la imaginación de cada una la quimera y máquina, si alguna había hecho o levantado, de casarse con el duque; que ninguna cosa quita o borra el amor más presto de la memoria que el desdén en los principios de su nacimiento; que el desdén en los principios del amor tiene la misma fuerza que tiene la hambre en la vida humana: a la hambre y al sueño se rinde la valentía, y al desdén los más gustosos deseos. Verdad es que esto suele ser en los principios, que, después que el amor ha tomado larga y entera posesión del alma, los desdenes y desengaños le sirven de espuelas, para que con más ligereza corra a poner en efeto sus pensamientos.
Curáronse los heridos, y dentro de ocho días estuvieron para ponerse en camino y llegar a Roma, de donde habían venido cirujanos a verlos.