Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda —Por lo menos —respondió Periandro—, el año que es abundante de poesÃa suele serlo de hambre; porque dámele poeta, y dártele he pobre, si ya la naturaleza no se adelanta a hacer milagros; y sÃguese la consecuencia: hay muchos poetas, luego hay muchos pobres; hay muchos pobres, luego caro es el año.
En esto iban hablando el peregrino y Periandro, cuando llegó a ellos Zabulón el judÃo, y dijo a Periandro que aquella tarde le querÃa llevar a ver a Hipólita la Ferraresa, que era una de las más hermosas mujeres de Roma, y aun de toda Italia. Respondióle Periandro que irÃa de muy buena gana, lo cual no le respondiera si, como le informó de la hermosura, le informara de la calidad de su persona; porque la alteza de la honestidad de Periandro no se abalanzaba ni abatÃa a cosas bajas, por hermosas que fuesen: que en esto la naturaleza habÃa hecho iguales y formado en una misma turquesa a él y a Auristela, de la cual se recató para ir a ver a Hipólita, a quien el judÃo le llevó más por engaño que por voluntad; que tal vez la curiosidad hace tropezar y caer de ojos al más honesto recato.