Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda —El retrato es de Auristela, mi hermana; los peregrinos pueden tener joyas mucho más ricas; esta cruz es mÃa; y, cuando me dé el tiempo lugar, y la necesidad me fuerce, diré quién soy; que el decirlo agora no está en mi voluntad, sino en la de mi hermana. El retrato que vuesa merced tiene ya se lo tengo comprado al pintor por precio convenible, sin que en la compra hayan intervenido pujas, que se fundan más en rancor y en fantasÃa que en razón.
El gobernador dijo que él se querÃa quedar con él por el tanto, por añadir con él a Roma cosa que aventajase a las de los más excelentes pintores que la hacÃan famosa.
—Yo se le doy a vuesa merced —respondió Periandro—, por parecerme que, en darle tal dueño, le doy la honra posible.
Agradecióselo el gobernador, y aquel dÃa dio por libres a Arnaldo y a el duque, y les volvió sus joyas, y él se quedó con el retrato, porque estaba puesto en razón que se habÃa de quedar con algo.
