Novelas ejemplares
Novelas ejemplares Cuando en 1612 Cervantes entrega a la imprenta un volumen de doce novelas cortas bajo el título general de Novelas ejemplares, no era este el trabajo experimental e ingenuo de un recién llegado a la literatura, sino que es el fruto de lo que el autor venía trabajando desde bastante tiempo atrás y seguirá cultivando aun después.
En este sentido, las Novelas ejemplares son un trabajo experimental, por novedoso, en el contexto literario de la época, en la medida en que nadie por esas fechas estaba haciendo algo parecido; pero no improvisado, antes al contrario: en buena medida es consecuencia de la reflexión que Cervantes viene llevando a cabo, casi desde el principio de su producción literaria, sobre el género de la novela corta, probablemente leído y asimilado en Italia durante su larga estancia en ese país y, después, a través de otras muchas lecturas.