Novelas ejemplares
Novelas ejemplares CIPIÓN: Mira, Berganza, nadie se ha de meter donde no le llaman, ni ha de querer usar del oficio que por ningún caso le toca. Y has de considerar que nunca el consejo del pobre, por bueno que sea, fue admitido ni el pobre humilde ha de tener presunción de aconsejar a los grandes y a los que piensan que se lo saben todo. La sabiduría en el pobre está asombrada, que la necesidad y miseria son las sombras y nubes que la escurecen y si acaso se descubre, la juzgan por tontedad y la tratan con menosprecio.
BERGANZA: Tienes razón y, escarmentando en mi cabeza, de aquí adelante seguiré tus consejos. Entré asimismo otra noche en casa de una señora principal, la cual tenía en los brazos una perrilla destas que llaman de falda, tan pequeña que la pudiera esconder en el seno; la cual, cuando me vio, saltó de los brazos de su señora y arremetió a mí ladrando y con tan gran denuedo que no paró hasta morderme de una pierna. Volvila a mirar con respeto y con enojo y dije entre mí: «Si yo os cogiera, animalejo ruin, en la calle, o no hiciera caso de vos o os hiciera pedazos entre los dientes». Consideré en ella que hasta los cobardes y de poco ánimo son atrevidos e insolentes cuando son favorecidos y se adelantan a ofender a los que valen más que ellos.