Cuentos de Canterbury
Cuentos de Canterbury Por este motivo, al llegar la fecha en que sus adversarios comparecieron ante él, les habló en tono muy afectuoso y les dijo:
—Vosotros procedisteis mal y me ultrajasteis, movidos por vuestro orgullo, presunción y locura, actuando con negligencia e ignorancia. Sin embargo, al ver y considerar vuestra gran humildad, y al constatar la contrición y arrepentimiento de vuestra culpa, yo me siento impelido a ser clemente y a perdonaros.
»Así, os admito en mi favor y os perdono por entero todos los agravios, maldades e insultos que contra mí y los míos habéis cometido, para que Dios, en su infinita misericordia, en la hora de la muerte, nos perdone los pecados cometidos en este mundo miserable. Indudablemente, si acudimos contritos y arrepentidos de nuestras faltas ante la presencia de Dios Nuestro Señor, Él es tan bueno y compasivo que nos condonará nuestros yerros y nos acogerá en su bienaventuranza eterna. Amén.