Cuentos de Canterbury

Cuentos de Canterbury

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He aquí lo que Arnoldo de Vilanova[498] afirma literalmente en su Rosanum Philosophorum: «La transformación o reducción del mercurio no puede efectuarse sin la ayuda de su hermano». Pero el primero en advertirlo claramente fue Hermes Trimegisto[499], el padre de la alquimia, que afirma: «El dragón no morirá a menos de que su hermano muera con él». Es decir, por dragón debe entenderse «mercurio», y por hermano del dragón, «azufre»; pues éste viene del Sol —que es el oro—, y aquél, de Luna —que es la plata—. «Y, por consiguiente sigue, y fijaos bien en su precepto, que ningún hombre se moleste en seguir esta ciencia a no ser que pueda entender los objetivos que pretenden y la terminología que usan los alquimistas; si no se trata de un imbécil. Pues este arte y ciencia es realmente el misterio de los misterios».

Hubo también un discípulo de Platón que una vez formuló una pregunta a su maestro (como su libro Senioris Zadith Tabula Chimica registra). Ésta es la pregunta que formuló:

—Decidme el nombre de la Piedra Filosofal.

Y Platón respondió:

—Es la piedra que la gente llama Titanio.

—¿Y qué es eso? —contestó el otro.

—Lo mismo que Magnesia —repuso Platón.


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