Cinco obras en un acto

Cinco obras en un acto

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

TATIANA ALEKSEEVNA.—Ahora mismo. Ahora mismo… En un momento te lo cuento todo y me marcho… Te lo contaré todo desde el principio hasta el fin. Pues verás… Recordarás que cuando me acompañaste me senté junto a aquella señora gorda y me puse a leer… No me gusta entablar conversaciones en el departamento del tren… Ya llevábamos pasadas tres estaciones, y yo seguía leyendo sin haber cruzado una palabra con nadie… Sin embargo, al llegar el anochecer, empezaron a dar vueltas en mi cabeza unos pensamientos ¡tan sombríos!… Frente a mí iba sentado un muchacho de bastante buen aspecto… Un moreno bastante guapo… El caso es que nos pusimos a charlar…; después se nos acercó un marino…, luego un estudiante… Yo les dije que no estaba casada…, ¡y qué galantería la de todos ellos!… Estuvimos charla que te charla hasta la misma medianoche… El moreno contaba unos chistes graciosísimos, y el marino se pasó todo el tiempo cantando… De tanto como reí, llegó a dolerme el pecho… Y cuando el marino se enteró, casualmente… (¡ay, esos marinos!), de que me llamaba Tatiana… ¿sabes lo que empezó a cantarme?… (Canturreando con voz de bajo.) «¡Oneguin, no voy a ocultarlo!… ¡Amo locamente a Tatiana!»[2]. (Ríe. JIRIN tose con enfado.)

SCHIPUCHIN.—Con todo esto, Taniuscha, estamos mo lestando a Kusma Nikolaich. Vete a casa, querida… Más tarde…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker