Cinco obras en un acto
Cinco obras en un acto TATIANA ALEKSEEVNA.—¡Qué más da! ¡Qué más da!… ¡Que lo oiga él también! ¡Es muy interesante! ¡Ahora mismo acabo!… Pues verás… En la estación, donde había ido a esperarme Serioja, estaba también un muchacho…, parece ser que un inspector… Bastante bien…, guapito… Sobre todo, con bonitos ojos… Serioja me lo presentó y salimos juntos los tres. El tiempo era espléndido…
UNAS VOCES DETRÁS DEL ESCENARIO.—«¡No se puede! ¡No se puede!… ¿Qué desea usted?»… (Entra MERCHUTKINA.)
MERCHUTKINA.—(En el umbral de la puerta y forcejeando con alguien.) ¿Por qué me sujetáis?… ¡Vaya!… ¡Tengo que hablarle hoy mismo!… (Entrando y dirigiéndose a SCHIPUCHIN.) ¿Tengo el honor, excelencia?… Nastasia Fedorovna Merchutkina…, esposa del Secretario Regional.
SCHIPUCHIN.—¿En qué puedo servirla?